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El siguiente ejercicio (examen virtual de prueba) fue creado con el programa Hot Potatoes:


ANTE RECLAMOS DE LA EDITORIAL DELTA (Propietaria de los derechos de esa específica publicación)HEMOS QUITADO EL ENLACE RESPECTIVO.

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ANTE RECLAMOS DE LA EDITORIAL DELTA (Propietaria de los derechos de esa específica publicación)HEMOS QUITADO EL ENLACE RESPECTIVO.



Por: Jordi Marti
Una de las grandes falacias de la situación educativa actual es considerar la tecnología como garante per se de una mejora significativa del aprendizaje de nuestros alumnos. Ello presenta numerosas divergencias con los resultados reales y que se vienen demostrando por diferentes estudios. Tampoco me gustaría olvidar que, a pesar que haya este tipo de estudios aportando negatividad al uso de las TIC, no obsta para que otros alaben las grandes virtudes y amplísimo efecto positivo que ha tenido dicha introducción (curiosamente patrocinadas por las multinacionales tecnológicas y empresas de telecomunicaciones). Lo que sí que queda claro es que, a día de hoy, existen numerosas contradicciones sobre la afección de esa tecnología en nuestros alumnos.
Uno de los grandes problemas, es hacer la consideración de la existencia de un aprendizaje visible con una tecnología invisible o, incluso llegar a considerar las herramientas informáticas como una adopción en lugar de una intrusión en nuestro modelo educativo arcaico, el cual no se ha adaptado metodológicamente a esa realidad, tal como nos muestran en la siguiente presentación (optimista y, basada en unos parámetros de adopción y asimilación inexistentes por parte de nuestros falsos nativos digitales).
La tecnología invisible


Por tanto, uno de los grandes errores que se están cometiendo, es mantener la tecnología totalmente visible y considerarla como la base de nuestro aprendizaje, sin haber realizado ningún tipo de contraste con el resultado que dicha implementación está teniendo sobre nuestros alumnos.
En el momento que, consideremos las herramientas como algo puramente funcional (como pueden ser unas zapatillas deportivas en el caso de un futbolista) y, planteemos que es el usuario (alumno) quien ha de dominar a la misma y, ser capaz de orientarla a sus necesidades, entonces llegará el momento de hablar de un aprendizaje significativo mediante una herramienta a la cual no se le va a dar mayor importancia.
En definitiva, cuando la prensa, consejerías de turno, congresos, etc. ya no hablen más de la cantidad de dinero y de los maravillosos productos tecnológicos que sestán adquiriendo para nuestras aulas, será el momento en que realmente nos encontraremos en el buen camino hacia un aprendizaje eficaz.
Fuente: http://www.xarxatic.com/tecnologia-visible-aprendizaje-indeterminado/

Estos son los puntajes actualizados al 2012 para el Examen de Admision de la UNMSM (gracias a Editorial Delta de quien tomamos la información).



Estos son los puntajes máximos y mínimos del examen de admision a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) 2012-2 en la modalidad Secundaria y Bachillerato.
Área A, B y C

Área D, E y F


Las obras de Gorki tienen como factor unitario el carácter enajenador del trabajo robado y la sobrehumana voluntad de los héroes por preservar la dignidad, por sobrevivir sin prestarse al servilismo ni a la traición.
En esta dramática novela se relata la vida y las miserias del pueblo ruso antes de la revolución Roja. Denuncia de manera costumbrista los abusos del poder establecido en aquella remotísima Rusia y posiblemente en la mayoría del mundo occidental de aquella época.


Su narrativa, a manera de crónica, relata la historia de Pelagueia, una mujer como muchas, se ha casado, sin conocer el amor, con un hombre brutal. Su vida no se diferencia de la existencia común de las demás mujeres proletarias, pero su hijo Pável, al politizarse y convertirse en revolucionario, se humaniza y le confiere al destino de Pelagueia gran valor espiritual. 









La opinión de Baudelaire sobre Madame Bovary es, sin duda, la que sigue manteniéndose hoy. Para él, como para nosotros ahora, Madame Bovary es una obra de arte. El artículo, que publica en la revista L’Artiste en aquel año de 1857, es un modelo de inteligencia crítica: «Una novela, ¡y qué novela! La más imparcial, la más leal». Él es el primero, y durante bastante tiempo el único, en afirmar que la dimensión moral del texto es secundaria, que la obra de arte debe justificarse por sí misma, lejos de cualquier otra consideración. En el Prólogo, al hablar de la heroína, reconoce que tiene «todas las gracias del héroe», «sublime en su especie, en su pequeño mundo, frente a su pequeño
horizonte». Se pregunta qué es lo que la absuelve. Y la respuesta: «Emma Bovary persigue un ideal».
En la La Orgía Perpetua de Mario Vargas Llosa, porque en esta obra crítica sobre Flaubert y Madame Bovary el lector podrá encontrar todo lo necesario para conocer y apreciar mejor la novela. Podríamos hablar de su actualidad, incluso en el tema, de su modernidad, porque esta búsqueda del ideal, su inconformismo de la
vida cotidiana, «esa desazón inaprensible» (Primera Parte, capítulo VII) de Emma no es ajena a nuestra vida actual, con su estrés, sus adicciones, su consumismo o su gasto excesivo de fármacos o de psiquiatras.
La civilización occidental creó los libros de caballerías y la novela romántica. ¿Durante cuántos siglos la influencia de los libros de caballerías siguió viva en el alma de tantos Quijotes? Cabría preguntarse ahora: ¿durante cuántos siglos va a permanecer viva la influencia de las novelas románticas en el alma de tantas Emma Bovary? Pero es además, y quizás antes que nada, la belleza del texto la que nos sigue conmoviendo.




Inválido de guerra, Sir Clifford Chatterley y su esposa Connie llevan una existencia acomodada, aparentemente plácida, rodeada de los placeres burgueses de las reuniones sociales y regida por los correctos términos que deben ser propios de todo buen matrimonio. Connie, sin embargo, no puede evitar sentir un vacío vital.

La irrupción en su vida de Mellors, el guardabosque de la mansión familiar, la pondrá en contacto con las energías más primarias e instintivas y relacionadas con la vida. La fuerte corriente relacionada con la energía sexual que recorre casi toda la obra de D. H. Lawrence encuentra una de sus máximas expresiones en El amante de Lady Chatterley, novela que se vio envuelta en la polémica y el escándalo desde el momento de su aparición.



El conde de Montecristo es una sólida novela de aventuras. Naufragios, mazmorras, fugas, ejecuciones, asesinatos, traiciones, envenenamientos, suplantaciones de personalidad, un niño enterrado vivo, una joven resucitada, catacumbas, contrabandistas, bandoleros, tesoros, amoríos, reveses de fortuna, golpes de teatro, todo para crear una atmósfera irreal, extraordinaria, fantástica, a la medida del superhombre que se mueve en ella. Y todo ello arropado en una novela de costumbres, digna de medirse con las contemporáneas de Balzac. Pero, además, toda la obra gira en torno a una idea moral: el mal debe ser castigado. El conde, desde esa altura que le da la sabiduría, la riqueza y el manejo de los hilos de la trama, se erige en «la mano de Dios» para repartir premios y castigos y vengar su juventud y su amor destrozados. A veces, cuando hace milagros para salvar al justo de la muerte, el lector se sobrecoge de emoción. Otras, cuando asesta los implacables hachazos de la venganza, nos sentimos estremecidos. En definitiva, una novela que nos atrapa de principio a fin.


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Guerra y Paz es, junto a Ana Karenina, no solo una de las obras maestras de Lev Tolstoi, sino probablemente la obra cumbre de la literatura realista del siglo XIX. Poema épico, vasto fresco de una época y elegía por los perdedores, esta portentosa novela cuenta la invasión de Rusia por parte de las tropas Napoleónicas. Un sinfín de personajes, entre la vida y la muerte, nimbados por el deseo de gloria y redención, desfilan por estas páginas inolvidables, donde Tolstoi, como un nuevo Homero, forja de nuevo una poética de la guerra como ya nadie será capaz de volver a fundar.







El poso autobiográfico que Charles Dickens (1812-1870) dejó en David Copperfield, una de sus obras más importantes, convirtió este libro en el más cercano a su corazón. David, como Dickens, vivió una infancia feliz leyendo y asistiendo a la escuela, hasta que su suerte cambió. La trasmutación íntima de ambos, protagonista y autor, fue compleja y sutil, y aunque ficción y realidad no siempre coinciden, las desdichas de la niñez, el trabajo en la abogacía, la condición de escritor y varios personajes que responden a la experiencia personal de su autor. Narrado desde la distancia del adulto que llegó a ser, hay sátira y humor irónico en sus páginas, hay luto y angustia, pero también hay tanta alegría, tanto ruido de personas, que hace cierta la opinión de Italo Calvino de que Dickens construye en cada libro un cosmos, en lugar de una narración. Juan Tébar desvela en su introducción la irradiación del novelista inglés, su paralelismo con Dostoievski, la fascinacón que despertó en autores tan notables como Chesterton, Nabokov y Cortázar y en otros que, como Kafka, reflejaron inconscientemente sus formas, y su proyección en nuestro imaginario personal, porque Dickens es algo más que un escritor famoso, es un género en sí mismo, una forma de mirar la vida, de escribir o de jugar.




Gran adaptación de esta conmovedora novela de Dickens, hecha para la radio, en Perú bajo la conducción del Nobel Mario Vagas Llosa.. 
Oliver Twist consolidó la fama de Charles Dickens y es, sin duda, una de las novelas más perdurables de su genio. Con ella se proponía demostrar que se podía «servir a la moral» mediante una historia con «personajes elegidos entre lo más criminal de la población de Londres», y donde sin embargo sobrevivieran la candidez y la fragilidad. La historia del pequeño Oliver, criado en un hospicio, empleado y maltratado en una funeraria, que al escapar rumbo a Londres es reclutado por una banda de ladrones que él no reconoce como tales, no sólo es un soberbio escaparate de celebérrimas creaciones dickensianas, sino un magnífico y trepidante relato sobre la inocencia acosada. Los distintos protectores que el héroe va encontrando en su camino nos descubren al Dickens idílico y sentimental, y gracias a ellos una trama de secretos tan dramáticos como finalmente felices. La posteridad ha convertido en mito las peripecias de este pequeño personaje, y quizá hoy una nueva mirada, en un nuevo formato, pueda revelarnos por qué.

Buena adaptación de la sorprendente novela de Julio Verne, hecha para la radio, en Perú bajo la conducción del Nobel Mario Vagas Llosa.. Un jeroglífico medieval casi indescifrable puede permanecer luengos siglos durmiendo entre las hojas de un libro viejo. Pero, cuando por azar caiga en manos del audaz profesor Otto Lidenbrock de Hamburgo, desencadenará el viaje más espectacular de todo el siglo XIX. El profesor, su sobrino Axel y el impasible Hans verán maravillas en el interior del globo, iluminados por una inmóvil luz incomprensible. Esta novela, la más fantástica, la menos científica, tal vez la mas literaria de Verne, cautivará a los lectores por la intensidad de la narración y por el indefinible misterio que encierra la naturaleza cuando se penetra en ella por los caminos de la imaginación.


Excelente adaptación de la célebre novela de Alejandro Dumas, hecha para radio, en Perú bajo la conducción del Nobel Mario Vagas Llosa.. 
Este clásico de la literatura escrito por Víctor Marie Hugo y publicado en 1862, es probablemente una de las novelas de crítica social más logradas de la historia de la literatura.
El relato de Los Miserables comienza cuando Juan Valjean es condenado a prisión por un pequeño hurto. Cuando logra huir, la cárcel lo ha convertido en un ser embrutecido y marginado por la sociedad.
Pero la aparición de un buen hombre le hará comprender que puede elegir entre el bien y el mal. Desde ese momento sus actos serán desinteresados y estarán encaminados a ayudar a los demás.
En Los Miserables Víctor Hugo describe la realidad desesperanzada de los sectores bajos del París de mediados de siglo XIX y retrata magistralmente una época plagada de revueltas y cambios que marcarán el principio de una sociedad más justa.





Excelente adaptación de la hermosa novela de Leroux, hecha para radio, en Perú bajo la conducción del Nobel Mario Vagas Llosa.. 
El Fantasma de la Ópera es una novela de Gastón Leroux, inspirada por la también novela Trilby de George du Maurier. Fue publicada en 1910 y ha sido adaptada numerosas veces para películas y actuaciones en teatros. La novela combina romance, terror, misterio y tragedia y relata la historia de un hombre misterioso que aterroriza la Ópera de París para atraer la atención de una joven cantante a la que ama.

El hombre invisible de H. G. Wells (Podcast)


Este podcast presenta la excelente adaptación, hecha para radio, en Perú bajo la conducción del Nobel Mario Vagas Llosa. 
Esta obra, escrita en 1897, poco después de «La máquina del tiempo» (El hombre invisible) cuyo personaje central ha alcanzado, como Drácula o Frankenstein, un lugar en el imaginario del mundo moderno da forma definitiva a uno de los motivos que habrían de cobrar más relieve, y en cierto sentido hacerse pavorosa realidad, en el siglo xx: el del uso irreflexivo e inescrupuloso del conocimiento científico y las consecuencias nefastas de ponerlo al servicio de causas egoístas o espurias. 
Si deseas bajar el libro completo PULSA AQUÍ
Si deseas ver la versión cinematográfica entra a http://peliculasliterarias.tk/

Esta es una presentación cedida por el lingüista y profesor Luis Alberto Medina

Como pasar tests en Word a Mercatest from Mercatest Editorial on Vimeo.

Mercatest. Fabricar un test multimedia from Mercatest on Vimeo.

Alienación
(Julio Ramón Ribeyro)

Roberto era un niño de raza negra que un día recibe la peor ofensa de la chica que amaba secretamente: ella lo discrimina por su color oscuro, "zambo" le grita llena de repugnancia. 
Desde ese terrible momento, la vida del muchacho será un proceso progresivo de blanquearse a toda costa, de quitar de sí cualquier rasgo que le recordase su color o raza original. Aún más, no solo hacerse blanco, sino parecerse a un gringo, a un anglosajón norteamericano; por ello, aunque era hijo de una lavandera -y no vivía en un chalet como el resto de los chicos que frecuentaba- él siempre estaba allí donde solían jugar chicos blanquiñosos.

El cuento se incia contando la historia de Roberto que, al igual que el resto, estaba enamorado de una niña llamada Queca, esta era hermosa de color capulí y la distinguían unas buenas piernas que hacian soñar a los ruidosos adolescentes de Miraflores; alegre, adorable y vivaz, la jovencita era el tormento juvenil del barrio, aunque ella no fíjase su atención en nadie en particular.
Un día,  desgraciada circunstancia, mientras ella jugaba vóley en el parque con sus amigas, un saque fallado hizo que el balón llegara hasta donde estaba Roberto. Él, emocionado pues Queca se acercaba le trata de entregar atentamente la pelota, pero ella lo ve: pequeño y de cabellos ensortijados. Entonces sucedió algo que Roberto jamás pudo olvidar, Queca corrió horrorizada diciendo “Yo no juego con zambos”.

A partir de aquel  día Roberto cambió. Estas palabras decidieron su vida; continuaba en el parque pero su mirada ya no era la misma, había perdido su inocencia, era un ser observador, calificador; y Queca también había cambiado: era mucho más hermosa y, claro, había conseguido un muchacho que al fin la llevo al baile de promoción, a partir de allí todos vieron sus sueños desvanecerse al ver a su dama con un gringuito rico, de buena posición.  
Pero Roberto la seguía espiando hasta que se dio cuenta de que era otro el que se casaría con ella, un tal Billy Muligan, hijo de un funcionario del consulado de Estados Unidos; nadie sabía cómo se conocieron, pero el futuro era obvio.
Poco a poco, Roberto ya no era el mismo, se había cambiado el nombre, ahora era “Boby”; se tiño el pelo con agua oxigenada y  se lo  planchó;  se echaba talco para ser menos negro, y pronto se fijó en la ropa y como no le alcanzaba el dinero, iba a las casas donde remataban ropas de segunda y las compraba.

Roberto que solo se preocupaba por su afecatada apariencia perdió su empleo de repartidor en una pastelería,  ya que el dueño era una persona que ya le había aguantando  que se pinte el cabello, pero que se disfrace ya era el colmo. Así que Roberto eligió irse y buscar otro empleo en casa de gente gringa, pero era rechazado, entonces pensó en hablar aquel idioma y comenzó a estudiar inglés por su cuenta, ver películas en ingles y se empapaba de la cultura que tanto admiraba. Se grababa frases y las repetía hasta el cansancio. Así se le vio por los lugares concurridos por gringos: aeropuertos, grandes restaurantes, siempre allí estaba él, solícito, obsequioso, obsevador. Pudo conseguir empleo de mozo y aprendió más palabras, hasta que se puso a estudiar en el ICPNA; era el alumno que nunca falta  y era uno de los mejores.

Allí se encontró con José María Cabanillas, un chico que tenía la misma ciega admiración por la cultura nortamericana, ambos eran reconocidos por su desempeño. Eran la parejita inseparable de amigos que decidieron vivir juntos alquilaron un cuarto y lo convirtieron en su refugio, con posters y música de Frank Sinatra, hasta que decidieron irse a los Estados Unidos. Erra difícil pero trabajaron duro, juntaron dinero y pronto se encontraban en una ciudad  que los tragaba. Allí había muchos López, Cabanillas, de todas las razas y credos.

Su dinero se les acabó en un mes y pronto no tenían donde vivir, estaban hartos de los hot dog, la ropa desgastada y no les quedo más que inscribirse al reclutamiento, cosa que era muerte segura, pero si lo lograban tenían garantizado nacionalidad, trabajo, medallas, así que sin otra cosa que hacer Roberto y su amigo fueron. Pronto se veían después de haber salido de un país sin oportunidades a estar volando con el uniforme y sus armas. Tiempo después la madre de Roberto recibió una carta donde le comunicaban que él había muerto: Luego regreso su amigo quien enseñaba su brazo mutilado, pero al fin con vida y contó como Roberto había muerto sin sufrir de un tiro en la cabeza. López había muerto y tenía derecho a una prima para su familia la cual nadie cobró.  
Y por otra parte Queca se fue a vivir  al país de su esposo, a Kentucky, donde tenía  todos los aparatos eléctricos, pero sus ojos fueron cambiando y su esposo, un alcohólico que le era infiel, la golpeaba con frecuencia y la insultaba por ser latina.

El banquete
(Julio Ramón Ribeyro)

Don Fernando Pasamano prepara cuidadosamente los detalles para un gran suceso: un banquete en donde invitará al propio presidente de la República quien es paisano suyo y lejanísmo pariente.  Para ello decidie renovarlo todo lo que había en su casa: tiró algunas paredes, agrandó algunas ventanas y también cambió todas sus vestiduras; se preocupó tanto por la recepción que ordenó que construyeran un jardín hermoso donde antes no había nada. Luego se preocuparon por el banquete, por la comida exquisita aunque no sabían qué servir, así que hicieron una encuesta en los mejores hoteles y restaurantes de la ciudad y luego se envió  traer los potajes desde el extranjero. 


Don Fernando. gasta casi toda su fortuna en los preparativos con algunas dudas comprensibles, pero su esposa le dijo que no importaba, ya que recuperarían el dinero con los beneficios que le reportara la presencia del presidente. Este, aunque, había dicho que le enviaría una respuesta positiva de su asistencia, cierta duda atemorizaba a la pareja. Como último recurso, se hizo que pintaran un retrato grande del supremo mandatario y lo colocaran en lo más alto de la sala; pronto llegó la respuesta con un sí del presidente.

El día esperado había llegado. Los asistentes comenzaron a colmar poco a poco la casa, empezaron las presentaciones, las charlas, los brindis, las efusiones y corillos que se estila en acontecimientos así. Cuando llegó el presidente, don Fernando lo recibió con algarabía y comenzaron a servir el magistral banquete. Se comió y se bebió hasta la saciedad y regalo
Don Fernando que quería hablar con el presidente y  no podía porque la concurrencia no los dejaba solos, empezaba ya a impacientarse, pero hacia la medianoche pudo quedarse un momento a solas y le pidió los favores polñiticos que hacía tiempo deseaba. El presidente le ofreció generosamente la embajada de Roma y muchas otras cosas más para gran satisfacción de ambos. 
Mucho después, casi a la madrugada, al retirarse todos, solo quedaron don Fernando y su mujer contentos con las promesas recibidas.

Al día siguiente despertó con los gritos desaforados de su mujer que llegaba alborotada trayendo el periódico, cuya desgraciada noticia  declaraba un terrible golpe de estado perpetrado en la noche del banquete. El presidente y había sido obligado a renunciar y había partido al extranjero.

Doblaje
(Julio Ramón Ribeyro)

En este cuento se relata la terca obsesión de un pintor inglés por conocer a su doble. El ser que es igual a uno y que se halla en las antípodas. Miró un mapa y las antípodas de Londres era Australia. Lleno de ansiedad viaja a Sidney que era donde él deducía que encontraría a su doble.
Muy pronto se dio cuenta de que era una idea descabellada semejante búsqueda. El hecho de ir preguntado a la gente si había visto a una persona igual a uno mismo era de locos o estúpidos. Aun así se quedó siete semanas en Sidney pero se quedo porque el amor tocó su corazón, conoció a una chica llamada Winnie de la cual se enamoró casi a primera vista y ella de él.
Alquiló una casa en las afueras de la ciudad y uno de esos días invitó a Winnie. Sin embargo, había un sentimiento extraño que no lo dejaba en paz ya que ella estaba rara y parecía que ya conociese la casa. Entonces él premeditadamente le dijo que fueran a caminar pero que no tenían como alumbrarse, ella de repente subió por las escaleras y trajo una lámpara encendida, esto molesto al pintor quien concluyó que ella ya había estado con otro hombre en esa casa y la corrió con palabras injuriosas.

Al día siguiente reflexionó sobre su necia actitud y se dijo que la única solución sería disculparse con ella. La buscó en su casa pero Winnie no lo recibió y mandó decir que no lo quería ver nunca más. Decepcionado entendió lo absurdo de situación, así que al día siguiente agarró sus maletas y regresó a Londres.

Al llegar a su casa encontró que todo estaba aparentemente igual, tal como lo había dejado, aunque sentía que había una presencia allí, algo inusual rodeaba el ambiente, como que alguna cosa no encajaba. De pronto tocaron a su puerta, era el botones y le dijo que ayer había olvidado su paraguas en el bar y si querría que se lo trajesen. Automáticamente dijo que sí, pero después se puso a pensar en lo imposible del hecho porque ayer él estaba en pleno vuelo por el Atlántico. Se sintió estremecido, corrió hacia su caballete de pintura -cuyo lienzo dejó en blanco antes de irse- y observó con horror que allí estaba pintado, recientemente, el bello rostro de Winnie.

Los gallinazos sin plumas
(Julio Ramón Ribeyro)
Efraín y Enrique eran dos pequeños hermanos, su abuelo se llamaba don Santos y ese tenía un chancho llamado pascual.

El abuelo siempre levantaba a sus dos nietos para que trajeran comida en latas para el hambriento marrano. Pero lo que traían los dos niños, para el abuelo era poco y siempre se quejaba de que Pascual estaba flaco y que necesitaba más comida. Ellos tenían que traer comida de los basurales.


Un día, Efraín se corto la planta del pie con un vidrio cuando regresaba del muladar trayendo la comida a Pascual. Al día siguiente tuvo que ir a traer como sea la comida para el chancho, pero al regresar Efraín se sintió peor y le dijo al abuelo don santos.
El desconsiderado abuelo no entendía nada, el prefería que su chanco estuviera gordo y lo que le pasara a su nieto Efraín no le interesaba nada. Al final, Enrique tenía que ir solo al trabajo y hacer doble trabajo por su hermano. Enrique trataba de traer lo mejor para Pascual.


Un día Enrique trajo del muladar un perro a quien ambos le pusieron el nombre de Pedro; pero el abuelo quiso botarlo. Enrique convenció al abuelo al decirle que iría con su perro al basural, ya que este tenía un buen olfato para conseguir más comida para el chancho. Una mañana, Enrique amaneció resfriado y así se fue a traer comida para Pascual. Al día siguiente ya no pudo levantarse porque tenía mucha fiebre. Entonces el abuelo Santos insulto a sus nietos diciéndoles que no servían para nada.


Furioso el abuelo intento de levantarlos diciéndoles que eran ociosos. Enrique trato de levantarse y decidió ir al muladar y llevo varias latas vacías. Al volver Enrique con los cubos llenos de comida, el chancho se lo comió y Enrique lloró por Pedrito y se enfrentó a su abuelo. Enrique empujó la pierna de palo de su abuelo con una vara, y este se resbaló y se precipitó de espaldas al chiquero. Enrique y Efraín aprovechan para huir mientras que al fondo se oía una violenta lucha.



El zorro de arriba y el zorro de abajo
(José María Arguedas)
El zorro de arriba y el zorro de abajo es una novela que se diferencia del resto de la obra arguediana por los temas que trata: testimonio, lenguaje diaspórico, transculturación, globalización, diatriba a los poderes hegemónicos, migración, abuso de la homosexualidad, predominio de la oralidad, etc. Los sub-géneros que se fusionan en está original novela son diversos: discurso, diario personal, relato, drama, ensayo, poesía, canción, etc. Todas estas características revelan que este relato es al mismo tiempo una construcción literaria como también un documento casi histórico de lo que fue la sociedad peruana de la década de los sesentas del siglo XX y la vida del autor.

Desde el introito-discurso, dado con ocasión del premio Inca Garcilaso de la Vega, se revelan ciertos índices de lo que para Arguedas fue prácticamente un proyecto:

“Pero este discurso no estaría completo si no explicara que el ideal que intenté realizar, y que tal parece que alcancé hasta donde es posible, no lo habría logrado si no fuera por dos principios que alentaron mi trabajo desde el comienzo.” (14)

Estos diarios son reveladores sobre la personalidad ambigua, casi bipolar del escritor, que vivió entre “confusión” y “belleza más que deslumbrante” (14); una vida dicotómica que ponía sobre la tela del juicio elementos tan importantes como la ideología y el compromiso político:

“¿Hasta dónde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mi lo mágico" (14)

Más adelante, en sus diarios, se vislumbran sus tentativas suicidas, sus lagunas literarias, la literatura como terapia, el arte y el compromiso literario y algunas definiciones de lo que es un escritor profesional o no, respondiendo a una definición de Julio Cortázar:

[...] Y había decidido hablar hoy algo sobre el juicio de Cortázar respecto del escritor profesional. Yo no soy escritor profesional, Juan –refiriéndose a Juan Rulfo— no es escritor profesional, ese García Márquez no es escritor profesional. ¡No es profesión escribir novelas y poesías! O yo, con mi experiencia nacional, que en ciertos resquicios sigue siendo provincial, entiendo provincialmente el sentido de esta palabra oficio como una técnica que se ha aprendido y se ejerce específicamente, orondamente para ganar plata. (25)

Se puede destacar que Arguedas expone una clara defensa a lo que significa la manipulación artificial o mecánica del arte, como afirma Julio Ortega en su ensayo Los Zorros de Arguedas: migraciones y fundaciones de la modernidad andina, ya no solamente por la tecnología, sino también por el sistema mercantil que explota la literatura como un medio de enriquecimiento.
Posición política o no sobre lo que representa la literatura como tal para Arguedas, nos hace pensar de igual manera ¿Cuál es el propósito de la literatura y por antonomasia del escritor? ¿Cuál es el futuro de la literatura? ¿Será emergida en el mundo del espectáculo?
Y como se pregunta Arguedas: ¿no es natural que nos irritemos cuando alguien proclama que la profesionalización del novelista es un signo de progreso, de mayor perfección? (26).

Ya en la novela, lo primero que se puede destacar es el lenguaje; un lenguaje marginal, decadente, revelador, hasta cierto punto diaspórico: el idioma de los pescadores de Chimbote:

-“!Padrazo, padrenuestro!”, me rogabas anoche, mocoseando en el callejón del burdel. Putamadre, maricón Mudo; aquí ti’hago hombre.
-Yo soy hijo de puta, patrón. Tú sabes.

-No güevón. Aquí, carajo, a bordo, todos son putamadres menos el patrón (30)

Otra vez vemos una característica que sobrevuela la obra arguediana: el sexo, la prostitución, los burdeles, el lenguaje de los costeños, que como en El sexto, revela un visceralismo voraz, vivo, a veces escatológico:
-¿No vomitas? Entonces vas derecho a la anchoveta que Braschi, el culemacho, li’ha quitado a los cochos alcatraces (30)
Estas particularidades se comparan con aquellas del estadounidense Maxwell, que pueden ser el de quien ha vivido una experiencia de transculturación: una persona foránea que adquiere el lenguaje local, toca charango y toma chicha.

La crítica a los poderes hegemónicos también está presente en la novela. Como en Todas las sangres, se ve el poder casi absoluto de las grandes corporaciones internacionales –relacionadas con las empresas pesqueras en este caso- y su dominio todopoderoso de estas sobre el pueblo, que, como en todos los casos, son “los de abajo”:
Sólo desde esas alturas se manda, se dispone, se arregla, se pone en vereda a mezcolanzas tan peores que mierda de chancho de barriada, como es esta... país (99).