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"La ciudad y los perros", la primera gran obra del Premio Nobel 2010 Mario Vargas Llosa transcurre en un colegio militar donde se cursa los últimos tres años de enseñanza secundaria y en el que conviven, en la realidad, jóvenes de todos los niveles sociales, económicos y étnicos del Perú.
El nombre de la novela proviene del apodo que reciben todos los ingresantes a cualquier institución militar peruana; son los "perros" de los antiguos, de los cadetes o reclutas de años superiores. Y al ser "perros" están sometidos a los caprichos de los "superiores", en la creencia de que para aprender a mandar, primero hay que aprender a obedecer.
Es aquí y desde esta dinámica peculiar donde se desarrolla la vida de los personajes y narradores del libro, a la vez, cadetes que cursan sus últimos años, encerrados toda la semana bajo un regimen militarizado y donde se inculca, en teoría, los más altos valores morales. 
Todo se inicia cuando un grupo de ellos (el Círculo) se organiza para robar un examen de Química. El designado por sorteo para hacerlo es el serrano "Cava" quien finalmente lo consigue, pero rompiendo un vidrio por los nervios y el miedo. 
El "Jaguar", líder de dicho grupo es el encargado de negociar las preguntas con otros alumnos, y a las que se accede pagando de algún modo por ellas, ya sea con dinero, cigarrillos o trago, entre otras formas. Alberto (El Poeta) pagaba estos servicios con relatos pornográficos por carecer de "efectivo” (y a veces con carta de amor hechos por encargo). Esta vez, sin embargo, no logra conseguirlas y en medio del examen recibe la ayuda de su amigo el "Esclavo", quien le lanza un papel con las respuestas.
El teniente Gamboa, oficial recio y disciplinado, se percata de esto y castiga a ambos, consignándolos. Posteriormente al descubrirse el robo, toda la sección es consignada indefinidamente hasta que se descubra al autor del escandaloso hurto. Arana, el Esclavo, sabía quién había sido el autor del robo, pues aquella noche se encontraba de imaginaria. Al verse desesperado por no salir en varias semanas y querer ver a Teresa, una chica de la que estaba enamorado unilateralmente (solo le enviaba cartas con el Poeta cuando este se escapaba), decide informar al teniente Huarina de toda la verdad y consigue permiso por ese día. Cava es encerrado en el calabozo y poco después es degradado frente a toda la escuela y echado de la institución.
Alberto, que intuye que el esclavo ha sido el "soplón", siente preocupación por las represalias del Círculo; además siente remordimientos porque las cartas del Esclavo nunca se las dio a Teresa, sino que aprovechó para seducirla.
Luego de unos días, en plenos ejercicios de campaña, Arana muere de un disparo en la cabeza, al parecer por un error suyo según el informe oficial del doctor. Como es lógico, Alberto sospecha que el Jaguar ha sido el secreto asesino y ha vengado así la expulsión del Cava. Entonces lo acusa ante el teniente Gamboa y delata, además, toda vida interna y corrupta de los cadetes. Aunque Gamboa intenta esclarecer la muerte del Esclavo e inicia sus pesquisas personales, es detenido y silenciado por las altas autoridades militares para no provocar un escándalo.
La obra concluye con la salida y dispersión de los muchachos quienes egresan ya adultos del lugar donde ingresaron inocentes y púberes. Alberto regresa a su barrio pituco de Miraflores pensando en cambiarse y visitar, una vez más, a la “huachafita” Teresa, pero sus amigos lo reconocen y lo acogen otra vez. Lo incorporan a esa vida ligera, despreocupada, esa interminable juerga y paseos y romances de verano, aunque con la seguridad de saberse con el futuro seguro y exitoso, gracias a sus fortunas familiares y contactos personales propios de su clase social acomodada. 
El Poeta nunca más vuelve a ver a Teresa y se consigue una enamorada de su medio social mientras planea seriamente seguir estudios de ingeniería en EEUU. 
Jaguar, que ahora trabaja en un banco, por su lado, un día encuentra a Teresa en plena calle y se reconocen, y rememoran juntos los años de niñez. A la semana de aquel encuentro se casan.
En esta novela, que destaca por sus técnicas literarias modernas, la vida de cada personaje, es narrada, paralela a la acción central en una especie de ventanas reveladoras del pasado de cada uno de ellos. En estos flashbacks destacan: Teresa y sus primeros amores con el jovencísismo Jaguar; la llegada de Alberto, muchacho miraflorino, al colegio luego de una decepción amorosa; la historia de Ricardo Arana y sus miedos y cobardías ante un padre autoritario; las reflexiones del Boa; la conversión del cuasi inocente Jaguar en un joven delincuente y su posterior regeneración social.

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